Tras el anuncio en 2012, por parte del gigante Google, de la creación de las novedosas y llamativas Google Glasses, comenzó la controversia mundial en la red. Polémica que no ha cesado ni un instante, y que con los recientes problemas acontecidos se ha acrecentado.

Tan sólo unas horas después de la aparición de este gadget en España, ha llegado el primer incidente. Un conductor, que circulaba con su turismo por una de la red de carreteras de la provincia de Madrid, ha sido parado por la DGT y multado por utilizar dichas gafas, según el agente de la Guardia Civil: “Antirreglamentarias para la conducción de vehículos a motor”.

200 euros y 3 puntos

El suceso, no ha estado exento de polémica ya que el ciudadano expedientado, alega que en el código de circulación no existe ninguna normativa al respecto del uso de este tipo de artilugios mientras se conduce un automóvil. El acontecimiento, sin precedentes, ha hecho que se cree un dispositivo de alerta por parte de la Dirección General de Tráfico para sancionar a todos aquellos conductores que utilicen este tipo de dispositivos de última tecnología, llegando incluso a la retirada del carnet por pérdida de puntos y una sanción de 200€.

Sin embargo, el colectivo español NTC (Nuevas Tecnologías para el Ciudadano) ya se ha echado encima de los organismos reguladores, alegando que la llegada de las Google Glass siembra un precedente innovador mundial comparable a la llegada de la imprenta o de Internet. Y que, en vez de suponer una amenaza para la seguridad de la circulación, “puede llegar a convertirse en un aliado de los conductores, gracias a sus innumerables ventajas”.

Recordemos que para utilizar las gafas inteligentes de Google, desde las que se puede enviar un tweet, hacer una fotografía, utilizar apps u orientarnos en vivo a través de su sistema de geoposicionamiento, no es necesario utilizar las manos.

En realidad, estas últimas líneas que hablan de las bondades del producto es lo único verídico de todo el artículo pero… ¿Podremos llegar a leer este tipo de noticias en los periódicos con la aparición de este gadget? ¿La realidad se aleja mucho de esta dramatización? ¿Tú que crees? 😉

 

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